Sé una bendición donde Dios te puso

“El remanente de Jacob será en medio de muchos pueblos como el rocío de Jehová, como las lluvias sobre la hierba…” Miqueas 5:7

No todas las personas que dejan huella hacen ruido.

El rocío cae silenciosamente. Nadie escucha su llegada, pero por la mañana la tierra está fresca y cada pequeña gota ha cumplido su propósito.

Así puede ser nuestra vida.

No necesitamos grandes escenarios para hacer el bien. Una palabra de ánimo, escuchar a alguien, ayudar sin esperar reconocimiento, tratar con respeto, compartir nuestra fe o simplemente estar presentes puede cambiar el día de una persona.

DIOS PUEDE UTILIZAR PEQUEÑOS ACTOS PARA PRODUCIR GRANDES CAMBIOS.

Miqueas también compara al pueblo de Dios con la lluvia. La lluvia llega y cumple su propósito: moja la tierra, alimenta las raíces y permite que algo nuevo crezca.

Eso significa que nuestra fe no debería quedarse solamente dentro de nosotros.

Donde Dios nos coloque —familia, trabajo, escuela, amigos o comunidad— podemos llevar algo diferente.

Paz donde existe conflicto.

Esperanza donde hay desánimo.

Amor donde alguien se siente solo.

Fe donde parece que todo está perdido.

NO NECESITAS CAMBIAR AL MUNDO ENTERO. EMPIEZA SIENDO BENDICIÓN PARA LAS PERSONAS QUE DIOS PUSO CERCA DE TI.

Oración

Señor, hazme como el rocío y como la lluvia. Que mi presencia pueda llevar ánimo, paz y esperanza a quienes me rodean. Enséñame a servir sin buscar reconocimiento y a aprovechar cada oportunidad para reflejar Tu amor. Amén.

QUIZÁ NO PUEDAS AYUDAR A TODOS, PERO HOY PUEDES SER EXACTAMENTE LA BENDICIÓN QUE ALGUIEN NECESITA.

QDTB SIEMPRE.
Lo mejor está por venir.