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	<title>Martillazooo! &#8211; Martillo Rojo Juárez</title>
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		<title>¿Quién custodia a los custodios?</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Lorenzo Rojas]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 07 Oct 2026 15:02:41 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Martillazooo!]]></category>
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					<description><![CDATA[En un pueblo había una cárcel pequeña. Nada extraordinario: barrotes, candados, cámaras, uniformes, llaves colgadas del cinturón y hombres encargados de vigilar a otros hombres. A los custodios el pueblo les había entregado algo mucho más importante que un manojo de llaves: poder. Podían abrir una puerta, cerrarla, trasladar a un detenido, esposarlo, darle una [&#8230;]]]></description>
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<p class="wp-block-paragraph">En un pueblo había una cárcel pequeña. Nada extraordinario: barrotes, candados, cámaras, uniformes, llaves colgadas del cinturón y hombres encargados de vigilar a otros hombres. A los custodios el pueblo les había entregado algo mucho más importante que un manojo de llaves: poder. Podían abrir una puerta, cerrarla, trasladar a un detenido, esposarlo, darle una orden. Del otro lado estaba alguien que ya no podía simplemente decir “ahí se ven” y largarse a su casa.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Un día ocurrió algo dentro de aquella cárcel. Un detenido terminó muerto. La gente comenzó a preguntar qué había hecho: “¿Por qué estaba detenido?”, “¿Qué delito cometió?”, “¿Se portó mal?”, “¿Se puso agresivo?”. Hasta que un viejo que escuchaba la conversación desde una banca hizo una pregunta mucho más sencilla: “¿Y eso qué tiene que ver con que haya terminado muerto bajo el cuidado de quienes tenían la obligación de custodiarlo?”. Nadie respondió. Entonces el viejo soltó otra: “Si al preso lo vigila el custodio… ¿Quién chingados vigila al custodio?”</p>



<p class="wp-block-paragraph">AHORA VÁMONOS A CHIHUAHUA… Edwin C. C., de 45 años, murió el pasado 8 de julio después de haber estado bajo custodia de autoridades estatales. Hoy cuatro policías procesales están vinculados a proceso por homicidio calificado y tortura. Permanecen en prisión preventiva y enfrentarán un proceso en el que será un juez quien determine finalmente si son responsables. Estar vinculados a proceso no significa estar condenados.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Lo que se investiga es suficientemente grave para obligarnos a mirar más allá de cuatro nombres. De acuerdo con la investigación presentada ante el juez, Edwin habría sido agredido después de una audiencia en instalaciones del Tribunal Superior de Justicia. Posteriormente fue trasladado al Cereso 1 severamente lesionado y murió horas después. La causa de muerte reportada fue hemorragia cerebral y traumatismo craneoencefálico severo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ahora viene un número que se atora: <strong>82 días.</strong> Los cuatro policías continuaron desempeñando sus labores durante 82 días después de la muerte de Edwin, hasta que fueron ejecutadas las órdenes de aprehensión.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ochenta y dos días. No dos. No ocho. Ochenta y dos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Entonces volvemos a la misma pregunta del viejo: ¿QUIÉN CUSTODIA A LOS CUSTODIOS?</p>



<p class="wp-block-paragraph">NO SE TRATA DE DEFENDER AL PRESO. Aquí es donde luego se hace bolas la raza. Edwin estaba detenido y enfrentaba un proceso por narcomenudeo. Perfecto, que lo investigaran, que enfrentara a la justicia y que un juez determinara lo que correspondiera. Para eso existen los tribunales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Lo que no existe es una sentencia que diga: “Y además pueden madrearte hasta matarte”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La cárcel puede quitarte la libertad. <strong>No le entrega a nadie permiso para quitarte la vida.</strong> Ésa es precisamente la diferencia entre autoridad y abuso. Al que comete un delito lo castiga la ley; al detenido lo custodia el Estado. Si empezamos a confundir una cosa con la otra, entonces ya no estamos hablando de justicia. Estamos hablando de otra cosa.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y TODAVÍA FALTAN PREGUNTAS&#8230; El caso sigue abierto. También existe una investigación de derechos humanos y las autoridades han señalado que continúan las indagatorias para determinar si hubo más personas involucradas. Por eso esto no cabe cómodamente en decir: “Son cuatro, ya los agarraron, asunto arreglado”. No.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hay que saber qué pasó antes, durante y después. Quién supo, quién reportó, quién revisó, quién recibió al detenido, quién vio las condiciones en las que llegó, quién tenía acceso a las cámaras, quién supervisaba y quién tenía la obligación de preguntar <strong>qué chingados había pasado</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No significa que todos sean responsables, significa que hay que averiguar hasta dónde llega la responsabilidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Si una cadena tiene diez eslabones y cuatro aparecen bajo investigación, lo lógico es revisar la cadena completa. Si los demás hicieron correctamente su trabajo, perfecto. Si alguien más tuvo responsabilidad, también tendrá que explicarla.</p>



<p class="wp-block-paragraph">EL UNIFORME TAMBIÉN SE DEFIENDE DESDE ADENTRO. Los cuatro imputados tienen derecho a defenderse, presentar pruebas, controvertir las acusaciones y exigir un proceso justo. Exactamente como debe ser. Pero también la sociedad tiene derecho a preguntar qué controles existen para impedir abusos contra una persona que se encuentra completamente bajo custodia del Estado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No se trata de linchar policías, al contrario. Al buen policía también le conviene que al malo lo investiguen. Un uniforme no debería servir para esconder al cabrón que cruza la línea; debería servir para distinguir a quienes cumplen con su responsabilidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El uniforme merece respeto. Pero el respeto al uniforme comienza por quien lo trae puesto.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Martillazooo final</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Volvamos al pueblo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Después de la muerte del detenido comenzaron las investigaciones. Revisaron cámaras, preguntaron, buscaron responsables. El viejo seguía sentado afuera de la cárcel hasta que un funcionario salió y le dijo: “No se preocupe, estamos investigando”. El viejo asintió. “Qué bueno”. El funcionario agregó: “Entonces tenga confianza”. El viejo volvió a mirar la cárcel, los barrotes, las cámaras, los uniformes y las llaves colgadas de los cinturones.</p>



<p class="wp-block-paragraph">—Nomás me queda una duda. —¿Cuál? —Ya entendí quién tiene las llaves de los presos… El funcionario esperó. El viejo señaló hacia los custodios. ¿PERO QUIÉN TIENE LAS LLAVES DE ELLOS?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ahí está el verdadero problema. No sabemos todavía hasta dónde llegará la responsabilidad ni quiénes terminarán siendo declarados culpables. Hay cuatro policías procesales vinculados a proceso y serán los tribunales los que determinen qué ocurrió y qué responsabilidad corresponde a cada uno.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero algo no debería necesitar sentencia para entenderse: <strong>estar detenido no significa estar</strong> <strong>condenado a muerte.</strong> Un detenido puede ser culpable, puede haber cometido un delito grave, puede ser una fichita. Para eso existen jueces, procesos y cárceles. Desde el momento en que el Estado le pone unas esposas y le quita la posibilidad de irse, también adquiere una responsabilidad elemental: custodiarlo, no madrearlo, no castigarlo por su cuenta, mucho menos decidir si merece regresar vivo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Que la investigación llegue hasta donde tenga que llegar. Si hubo más involucrados, que los encuentren. Si existieron omisiones, que se esclarezcan. Si aparecen responsabilidades de mando, que se investiguen. Si alguien no tuvo responsabilidad, que también quede claro.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ni proteger uniformes ni fabricar culpables.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para detener delincuentes necesitamos policías. Para cuidar cárceles necesitamos custodios. Para castigar delitos necesitamos jueces. Pero para impedir que alguien con autoridad termine creyendo que también recibió permiso para impartir justicia con sus propias manos… NECESITAMOS SABER QUIÉN CUSTODIA A LOS CUSTODIOS.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>¡El que entendió, entendió!…</strong> Y los demás, que no confundan una celda con una sentencia de muerte.</p>



<p class="wp-block-paragraph">MARTILLAZOOO!</p>



<p class="wp-block-paragraph">QDTB SIEMPRE y recuerda que lo mejor está por venir!</p>
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		<title>PRI 6.8%… Poquito, pero ¿A poco no lo necesitas?</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Lorenzo Rojas]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 05 Oct 2026 16:01:52 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Martillazooo!]]></category>
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					<description><![CDATA[En una cantina había dos …abrones contando el dinero para pagar la cuenta. Uno traía 34 pesos con 50 centavos. El otro, sentado unas mesas más allá, apenas cargaba 6 pesos con 80. Durante toda la noche se habían burlado del segundo: “Ya estás acabado, con eso no compras nada. Antes traías la cartera gorda; [&#8230;]]]></description>
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<p class="wp-block-paragraph">En una cantina había dos …abrones contando el dinero para pagar la cuenta. Uno traía 34 pesos con 50 centavos. El otro, sentado unas mesas más allá, apenas cargaba 6 pesos con 80. Durante toda la noche se habían burlado del segundo: “Ya estás acabado, con eso no compras nada. Antes traías la cartera gorda; ahora nomás traes morralla”. El hombre no discutía. Pidió otra cerveza, cruzó la pierna y siguió sentado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hasta que llegó la cuenta. El de los 34.50 volvió a contar su dinero, una vez, dos veces, tres veces. No le alcanzaba. Entonces volteó hacia la otra mesa y finalmente soltó: “Oye, tenemos que platicar”. El hombre de los 6.80 levantó la mirada, tomó otro trago, sonrió y preguntó: “¿No que mi feria ya no servía?”</p>



<p class="wp-block-paragraph">PUES SAQUEN LA CALCULADORA…En Chihuahua hay una encuesta de Massive Caller que vale la pena mirar de otra manera. No para adivinar quién va a ganar en 2027, sino para entender quién puede necesitar a quién. Morena-PT-PVEM aparece con 39.7%; PAN, 34.5%; PRI, 6.8%; MC, 2.8%. La medición corresponde a agosto y, como cualquier encuesta, es una fotografía de ese momento, no el resultado de una elección que todavía falta.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero ahora viene lo bueno, entre el PAN y el bloque Morena-PT-PVEM hay 5.2 puntos de diferencia a favor del segundo. El PRI trae 6.8. ¿Ya vieron por dónde va el pedo? Al PRI podrán decirle viejo, disminuido, acabado; podrán recordarle que ya no es aquel partidazo que durante décadas mandaba prácticamente en todo. Podrán decirle que 6.8 es poquito. Perfecto. Pero si al otro le faltan 5.2… esos 6.8 de pronto se ven bastante más bonitos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">EL PRI NO NECESITA SER EL MÁS GRANDE…Ése puede ser el verdadero MARTILLAZOOO. El PRI no necesita convencer al PAN de que es más grande, de que tiene más estructura o de que puede ganar solo la gubernatura. Para una eventual negociación podría bastarle con poner una calculadora sobre la mesa: “Tú tienes 34.5. Yo tengo 6.8. El bloque de enfrente aparece con 39.7. Ahora dime otra vez que no me necesitas.”</p>



<p class="wp-block-paragraph">Claro que los votos no se suman como monedas. Una alianza PAN-PRI no significa automáticamente 41.3% dentro de las urnas. Habrá gente que acompañe, gente que no, candidatos, campañas, errores, aciertos y todavía muchos meses de por medio. Pero políticamente hay una pregunta que ya está sobre la mesa: ¿El PAN puede darse el lujo de despreciar al PRI?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las dirigencias estatales de PAN y PRI ya han sostenido conversaciones para explorar una eventual alianza rumbo a 2027. Todavía no significa que exista una coalición cerrada ni que ya hayan repartido el pastel. Pero precisamente por eso aquellos 6.8 puntitos empiezan a ponerse interesantes. Una cosa es negociar con alguien que no necesitas, otra muy diferente es sentarte frente a alguien que podría traer exactamente lo que te falta.</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿SE VA A PONER LOS MOÑOS EL PRI?&#8230; Esta será otra historia. ¿Qué podría pedir? ¿Cuántas posiciones? ¿Qué municipios? ¿Qué distritos? ¿Hasta dónde estaría dispuesto a ceder el PAN? ¿Hasta dónde podría apretar el PRI sin romper la liga? Todavía no lo sabemos. El PRI tiene algo que hace algunos años parecía impensable: una razón para llegar a la mesa y preguntar cuánto valen sus votos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y todavía falta otra silla: Movimiento Ciudadano, Massive Caller lo colocó en 2.8% en aquella misma medición. Poquito también, pero después de ver lo que pasa con el 6.8, ya no se rían de los poquitos porque si la elección termina cerrándose, hasta las monedas que nadie pelaba pueden acabar haciendo ruido sobre la mesa.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Martillazooo final</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Llegó la hora de pagar, el hombre volvió a contar: 34.50, volteó hacia la otra mesa. El viejo seguía ahí con sus 6.80. Ya nadie se estaba burlando de su morralla. “Necesitamos hablar”, le dijeron. El viejo cruzó la pierna, pidió otra cerveza y respondió: “Claro que hablamos”. Hizo una pausa, sonrió y antes de comenzar preguntó: ¿A POCO NO ME NECESITABAS?</p>



<p class="wp-block-paragraph">En “la polaca”, poquito puede seguir siendo poquito… hasta que resulta ser exactamente lo que al otro le falta. Entonces el que antes parecía traer pura morralla deja de preocuparse por demostrar que es el más grande… SE ACOMODA EL SACO, SE SIENTA A LA MESA Y SE PONE LOS MOÑOS.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>¡El que entendió, entendió!…</strong> Los demás que vayan viendo si les alcanza para pagar la cuenta, si no, a pedir prestado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">MARTILLAZOOO!</p>



<p class="wp-block-paragraph">QDTB SIEMPRE y recuerda que lo mejor está por venir!</p>
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